Sara

Sara

1 jun 2011

Perdido

Y ya ves. Me da igual. Qué más dará hola que hasta luego si al final el resultado es el mismo.
Siento la necesidad de gritaros a la cara que la gente como vosotros, por mucho que me pese, no me da igual.
Estoy agotada. Cansada de sudar tolerancia y respeto en este mundo de apariencias. Estoy agotada de tener que correr hacia otros lugares para apartarme de mi propia realidad, para apartarme de gente que en lugar de respirar oxígeno respira hipocresía, que en lugar de crecer decrece, que en lugar de nacer muere. Agotada de intentar huir de todo. Efectivamente, no me siento cómoda en el mundo que me ha tocado vivir. Estoy realmente exhausta por culpa de tener que asimilar que esto es lo que me ha tocado, salir a la calle y no ver más que bocas llenas de veneno, ojos llenos de maldad y manos con puñales adheridos. No sé vosotros, pero mi capacidad de asimilación de mierdas de este calibre tiene un límite, un límite que hace tiempo rebasó su totalidad y ahora está loco. Perdido. Sin saber a dónde ir. Con una mano delante y otra detrás. Solo.

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